Agosto de 2009, calor de espanto en cada estación de servicio, mientras, aire acondicionado al compás del cuentakilómetro. Íbamos camino de Las Hurdes (al Norte de Extremadura), un lugar maravilloso en plena naturaleza. Pero un tramo del camino nos dejó una horrible visión y un pellizco en el estómago...en ese momento se gestó este poema visual, titulado "Llanto" y que poco después publiqué en un Encuentro. Hubiera sido necesaria el agua, la lluvia, pero sólo estaban presente las lágrimas de aquel silencioso "Llanto".
Entes expertas. Desde mi casa se ve el humo.
Hace 7 años

