sábado, 31 de diciembre de 2011

¡¡¡ FELIZ 2012 !!!


Un regalito en forma de historia visual para que no nos olvidemos dónde encontrar la felicidad...

¡¡¡FELIZ AÑO 2012!!!

lunes, 26 de diciembre de 2011

ALABANZA DE LOS SUEÑOS


ALABANZA DE LOS SUEÑOS


En sueños

pinto como Vermeer van Delft.



Hablo griego con fluidez

y no sólo con los vivos.



Conduzco un coche

que me obedece.



Poseo talento

y escribo grandes poemas.



Oigo voces

no peor que los venerables santos.



Mis dotes pianísticas

os dejarían boquiabiertos.



Revoloteo como es debido,

es decir, por propio impulso.



Me precipito desde el tejado

y sé caer, suave, en el verdor.



No tengo problemas

para respirar bajo el agua.



No puedo quejarme:

he descubierto la Atlántida.



Por suerte sé despertar siempre

antes de morir.



En cuanto una guerra estalla

me vuelvo del otro lado.



Soy hija de mi época

pero no por obligación.



Hace un par de años

vi dos soles.



Y, anteayer, un pingüino.

Con meridiana claridad.


WISLAWA SZYMBORSKA

sábado, 17 de diciembre de 2011

ACUARELAS Y TIEMPO


Retrato de Madä Primaveresi, de Gustav Klimt




LA PEQUEÑA MÍN


... a todo aquel/la que lleve una Mín dentro.

Cuando Mín era pequeña y se desgastaba por los pies, debía ser muy poca cosa, pues eso decían de ella.
Todas las navidades pedía lo mismo a los Reyes Magos, año tras año, desde que tenía tres.
Llegó Diciembre y, una vez más, Mín pidió lo que tanto deseaba:

- Quiero una varita mágica.

Los Reyes Magos serán "muy magos", pero ... digo yo si será porque les pedimos cosas muy difíciles de encontrar ... o por la cantidad de cartas que tienen por esas fechas ... o ..., el caso es que se suelen equivocar.
Una vez más fallaron, y a Mín le trajeron una cajita de acuarelas.

- ¡Bah!¡Mira tú...!¡¡Les pido una varita mágica y me traen una caja de colorines!! - exclamó Mín muy decepcionada tirando la caja al aire.
Pasaron semanas, y la caja de acuarelas estuvo guardada en el fondo de un cajón en la habitación de Mín.
Pasaron los meses..., y una tarde de lluvia y viento, Mín revolvía entre las ropas, buscando una bufanda que ponerle al señor Oso para salir de paseo. De repente sintió algo frío y duro:

- ¡¡Socoooorroo!!¡Hay un platillo volante en mi cajón!.
Pero no, Mín sacó la mano despacito, con aquello duro y frío entre sus dedos, que no era otra cosa que la caja de acuarelas.
La miró.
La abrió por primera vez.

Buscó agua en la cocina y cogió el papel más grande que encontró por la casa. estuvo toooda la tarde pintando bufandas al señor Oso, sin acordarse para nada de salir de paseo.

A la mañana siguiente, pintó un gran castillo para meterse dentro. pasaron los días y Mín sacaba su caja de acuarelas y quiso pintar la luna ..., el cielo..., el mar...

Sin darse apenas cuenta, llegaron las Navidades siguientes, y aquel Diciembre, Min ya no pidió una varita mágica... ¿Para qué?Si ya tenía su cajita de acuarelas...Además... ¡seguro que los Reyes Magos se iban a volver a equivocar!.

Ahora, lo único que pide Mín a los Reyes Magos es tiempo.
Tiempo para poder pintar todo aquello que le gusta.

Mª Luisa Torcida. 

martes, 6 de diciembre de 2011

LA CASA QUE LLEVO DENTRO



Casa Lis, Art Noveau. Salamanca.



Esta es la luminosa casa
en la que vivo,
aquí es donde invito
a venir a mis amigos,
aquí es donde quiero
amar todas las cosas
que tanto tiempo
me ha costado
aprender a amar.

No hay casa como
la casa que llevo dentro.

David Whyte.

martes, 22 de noviembre de 2011

COGIDOS DE LOS LABIOS HUYERON DEL ESCOMBRO



DE ESE TREN QUE NOS LLEVA



Esa noche bailaron el vals de la ternura

en la casa habitada por recuerdos y cactus,

el vals que sólo bailan los cuerpos solitarios.


Decoraron la mesa con flores encarnadas

y brindaron con besos en las copas antiguas.

Bailaron esa noche un vals hasta el desmayo.


Apagaron las luces y sólo las farolas

testigos fueron albos detrás de las ventanas.

Se pusieron los trajes de los días de fiesta

y bebieron la dicha de los peces del alba.

Y mecieron sus cuerpos como tallos dormidos

en los brazos borrachos de dulzor y diamantes.

Bailaron desde el sueño el vals de la ternura,

tuvieron en la boca las uvas del estío.


En el patio la noche les olía a mimosas

y tomaron la senda de la aurora de mayo

dejando la tristeza desnuda en el armario.


Cogidos de los labios huyeron del escombro.


JUAN JOSÉ VÉLEZ OTERO

sábado, 19 de noviembre de 2011

A VECES



A veces me da el pánico y tengo miedo de compartir, una oleada de recuerdos me asola el pecho y la angustia se apodera de mí. En verdad no tienen poder alguno en mi cotidianidad, pero siempre creemos que se van a repetir las cosas malas que alguna vez nos ocurrieron. El cuerpo registra en su memoria esa desazón y ocurre como con el amor, ya no lo quieres, pero se acelera el corazón si lo encuentras, todos tus órganos y sentidos saben que ya no lo quieres, pero no olvidan que una vez lo quisiste. A mí, a veces, me da miedo sufrir y entonces lo hago por adelantado, sueño despierta mi desdicha y mi desventura en un llanto sin fin. Luego me sienta muy bien y creo que han sido inteligentes mis lágrimas de a litro. Pero sólo he podido saborear una hiel que aún no era mía, que puede que no lo sea nunca.

Miedo de compartir, sobre todo, lo que no es mío, lo que no soy yo, lo que es prestado y que entonces me despierte un día perdida, desvirtuada, sin saber cómo he podido recorrer el camino hacia dónde estoy, sin miguitas de pan que sepan devolverme a mi sitio. Es arriesgado compartir, no sólo pudoroso, es muy arriesgado no saberte dueña y tener las manos llenas siempre para los demás, el corazón tiembla de frío y de miedo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

PASA EL OTOÑO


OTOÑO



Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y, en la caída clara de sus hojas,

se lleva al infinito el pensamiento.



Qué noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello que deshojas

tus flores; oh agua fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!



¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,

echado en el verdor de una colina!



En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece

la excelsitud de su verdad divina.


Juan Ramón Jiménez