domingo, 23 de enero de 2011

POSICIONAMIENTO

No, no estamos hechos tú y yo para el combate, amor.
No lo estamos.

Nos sobran dudas, nos faltan estrategias,
nos sobrevienen acertijos y al final del día
nos nacen en la boca más amores que lamentos.

No, no estamos hechos tú y yo para el combate, amor.
Entendemos del cuerpo a cuerpo del amor,
del poder de la ternura y de la fugacidad del tiempo.

No hay lugar para el combate en nuestra tierra,
en nuestro mar de besos.
No lo lamento,
no serán nuestras guerras entonces las que corten el viento.

jueves, 20 de enero de 2011

POEMA VISUAL

Mi primer poema visual de 2011, todo un ataque de sinceridad ¿inspiradora?...

domingo, 9 de enero de 2011

YO SOY YO

Para ponerle buena disposición a este nuevo año 2011; para un ratito en el que encontrarnos con nosotros/as, para descubrir a Virginia Satir, para vosotros/as...


“En todo el mundo no hay nadie como yo. Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que surge de mi es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí. Soy dueña de todo lo que me concierne: De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan; mis sentimientos, sean los que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave y todas mis acciones, ya sean para otros o para mi misma.
Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores. Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma. Puedo así hacer posible que todo lo que soy trabaje para mi mejor provecho. Se que hay aspectos de mi misma que me embrollan y otros aspectos que no conozco. Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma, valiente y esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para llegar a conocerme mejor. Sea cual sea mi imagen visual y auditiva, diga lo que diga, haga lo que haga, piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo. Esto es real y refleja donde estoy en ese instante del tiempo.
Más tarde, cuando reviso cual era mi imagen visual y auditiva, que dije y que hice, que pensé y que sentí, quizás resulte que algunas piezas no encajen. Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que se demostró que si encaja. E inventar algo nuevo para ocupar el lugar que ocupaba lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de otros, para ser productiva, y para encontrar el sentido y el orden del mundo formado por la gente y las cosas que me rodean.
Soy dueña de mi misma, Y por ello puedo construirme. Yo soy yo y estoy bien".
Virginia Satir

viernes, 24 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010

USA PROTECCIÓN SOLAR



Me enamoré de este video la primera vez que lo ví/escuché/reflexioné, y lo disfruto más a menudo de lo que os podéis imaginar...Espero que os guste tanto como a mí!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA ISLA DONDE ENCERRARON LAS PALABRAS


Dedicado a mis recuerdos infantiles
en la Isla de Bacuta (Huelva).




Encerraron las palabras en aquel depósito de agua que situaron sobre un talud y las ponía a medio camino entre la tierra y el cielo.


Algunos niños fuimos a jugar allí.


Eran las mismas manos sobre los mismos remos, las que nos acercaron a aquella isla de sosiego y calma, dónde las palabras se mojaban no de tinta, sino de agua y olían a la sal de las cercanas salinas y de la orilla que rodeaba el paraje por completo.


Y en su centro, como una pesa de la olla exprés, estaba el depósito, edificio circular que se prestaba a toda clase de entretenimientos, y dentro, encerradas, palabras para hablarle a la imaginación de los niños que se acercaran.

Y nos acercábamos.


Fuera, la cuerda como testigo del agua que contenía el depósito, era parte esencial de nuestros juegos. A veces, cuando ya estábamos cansados de subir y tirarnos por la rampa que mantenía en alto la estructura y rompía pantalones y leotardos, intentábamos alcanzarla.


Al final corríamos alrededor del depósito y en cada vuelta, había que darle a la cuerda, así que iniciábamos una marcha dónde llegaba el momento que no nos veíamos, como indios alrededor de la hoguera que piensan en los espíritus de las danzas y no ven a nadie más, con la diferencia de que aquí, aunque quisieras, no veías a nadie más; sólo la cuerda que se movía, te decía que el otro había pasado por allí antes que tú, y entonces

te sentías sola,



Corriendo en círculos y en la fragilidad del esfuerzo, te permitías escuchar las voces de las otras palabras que reinaban dentro de aquella masa circular a la que acompañábamos y que casi, sin querer, nos mostraba lo inaccesible, lo inquebrantable del diálogo para el que no calla, para el que no escucha y no piensa en los ecos del silencio tras los muros frescos por la humedad.


Nosotros escuchamos,


Y después, exhaustos por la carrera, reíamos entre matorrales y tierras con color a mineral. Al atardecer nos tendíamos en el embarcadero y le buscábamos formas a las nubes que comenzaban a colorearse, adivinábamos así la silueta de algunas letras que escapaban del depósito y, como vapor de agua, subía a cubrir un cielo que cada vez las alejaba más de nosotros. Allá donde no había puentes que nos cruzaran, ellas podían volar gracias a las ráfagas de aire fresco que soplaban en la isla deshabitada.

martes, 23 de noviembre de 2010

Y DIOS ME HIZO MUJER

Una de mis autoras preferidas, Gioconda Belli, le canta a la vida desde su perspectiva de mujer y yo, especialmente en esta semana en la que se conmemora el 25 de Noviembre, Día en Contra de la Violencia de Género, me hago eco de este poema suyo que tanto me gusta y que posiblemente me hayáis escuchado recitar alguna vez.
Y DIOS ME HIZO MUJER
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvasy pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas
que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
Gioconda Belli